Del primer momento queda poco. Tal vez algún recuerdo engañoso, pero buenos recuerdos intentando borrar los difíciles. Construido. Algo más experimentado. Satisfecho. ¿Qué me puso aquí? Todavía sigo sin saberlo. Buscador de respuestas. ¿Algo de lo que has hecho en tu vida, ha merecido la pena? Prácticamente todo. Hasta lo malo. Peón y feriante, payaso de jerifaltes, tenía que aprender a enfrentarme...a mí mismo. Regalos cientos, a manos abiertas: algunos en forma de diamante. Agradecido, que es lo mínimo. Me abrazó una tierra seca, de calor y frío extremos. Cambié a alguien, y quizás eso sea lo mínimo. Lo más importante: me cambié a mi mismo. Mistificado, tatuado, llorado, ninguneado, me sentí cualquier otro. Agradecido. Porque se difuminó la mentira y creció una verdad temerosa, pero verdad: la que buscaba, casi la de verdad. Y otra vida. Incluso casi convencido de haberla vencido y pasado por encima. No puedo pedir más a un espacio de tres transformado a decenas de dimensiones, más allá de la ciencia, siempre en mi origen. En uno. Y más maestros inesperados. Los mejores. Casas pequeñas y casas grandes, incluso terrenos, kilométricos. Ver nacer un tomate, una patata. Volver a lo más pequeño me ha hecho más grande: todavía hay que comprenderlo. No quisiera acabarlo nunca porque entiendo el aprecio: ahora queda entender si es sólo porque lo pierdo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario