Del primer momento queda poco. Tal vez algún recuerdo engañoso, pero buenos recuerdos intentando borrar los difíciles. Construido. Algo más experimentado. Satisfecho. ¿Qué me puso aquí? Todavía sigo sin saberlo. Buscador de respuestas. ¿Algo de lo que has hecho en tu vida, ha merecido la pena? Prácticamente todo. Hasta lo malo. Peón y feriante, payaso de jerifaltes, tenía que aprender a enfrentarme...a mí mismo. Regalos cientos, a manos abiertas: algunos en forma de diamante. Agradecido, que es lo mínimo. Me abrazó una tierra seca, de calor y frío extremos. Cambié a alguien, y quizás eso sea lo mínimo. Lo más importante: me cambié a mi mismo. Mistificado, tatuado, llorado, ninguneado, me sentí cualquier otro. Agradecido. Porque se difuminó la mentira y creció una verdad temerosa, pero verdad: la que buscaba, casi la de verdad. Y otra vida. Incluso casi convencido de haberla vencido y pasado por encima. No puedo pedir más a un espacio de tres transformado a decenas de dimensiones, más allá de la ciencia, siempre en mi origen. En uno. Y más maestros inesperados. Los mejores. Casas pequeñas y casas grandes, incluso terrenos, kilométricos. Ver nacer un tomate, una patata. Volver a lo más pequeño me ha hecho más grande: todavía hay que comprenderlo. No quisiera acabarlo nunca porque entiendo el aprecio: ahora queda entender si es sólo porque lo pierdo...
Es el mundo de un loco, es lo que yo quiero que sea (o lo que quisiera), lo que quiera que sea yo.
lunes, 25 de mayo de 2026
viernes, 28 de agosto de 2020
El Juego De Dios
Es difícil obtener paciencia cuando ya no queda, cuando se exige una y otra vez y acude durante demasiado tiempo. Busco en esos pozos milagrosos, también en los de las artes, intentando encontrar pequeñas gotas de sustancia fluorescente. Pelear en solitario es más complicado, pelear contra el sistema es casi imposible, pelear contra uno mismo podría ser un error. Aprieta en el vientre, así, como la muerte, y tal vez sólo la idea recia, el ímpetu por cumplir la llamada, la que pocos saben escuchar, sea el camino. Y el camino es arduo, a veces incongruente, y las alternativas pueden no llevar a ningún buen sitio. O tal vez sacar a la luz todas las cartas y sumarlas todas y no sólo tener pendientes las flojas; sumarlas todas: y saber que la vida no era vivir, sino luchar; disfrutar, sino pelear; vencer sino crecer. Quizás un juego demasiado complejo como para que sea de niños, tan grande como para parecer absurdo...