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viernes, 15 de marzo de 2013

Los Dos Hombres Clásicos


Cada vez que creo más en mí, el círculo exterior se estrecha simultáneamente: tú no me entiendes, él me odia y a aquel le resulto indiferente. La verdad existe, pero no quiero atraparla, como tampoco quiero hacerla más fácil. Pero lo más triste, después de encontrar algo similar a la luz de la verdad en lo más alto, es que, yo mismo, que hace minutos creía en mí, soy capaz de marearme y transformar cada giro de pensamiento en una náusea. Pero el mismo yo que me está ahogando con un pie en la nuca estando mi cuerpo en el suelo, es el mismo que me está diciendo: ¡Eres increíble! ¡Ves. Estás aprendiendo!

sábado, 18 de agosto de 2012

Cuando Estaba Volando

Una vez eliminado el azar como posibilidad (y quizás la más acertada), las respuestas pueden multiplicarse por cientos, tanto como la buena imaginación pueda dar de sí. El objetivo es descifrar la negativa brecha psicológica que se abre en mí (y en muchos de vosotros) durante algunos momentos del año. Deben existir, por supuesto, factores físicos implicados, como pueden ser neurotransmisores y sustancias biológicas que enfoquen los pensamientos hacia la negatividad, y que, por ello, se enfoque la actitud de uno mismo hacia la negatividad, provocando así la actitud negativa de los demás con nosotros. No siempre la brecha debe venir tras un período demasiado álgido, pero a mí me suele pasar con frecuencia que sea así, cuya razón encuentro en un mecanismo interno de contrapeso. Entiendo que, mi propio mecanismo interno de contraponer sensaciones negativas a las sensaciones placenteras para no exagerar mi placer y controlarlo, es capaz de involucrar a los demás, hasta el punto en el que ellos están volcando en mí estímulos negativos porque yo les provoco a ello. Pues si no: ¿Por qué está todo el mundo en mi contra ahora que estaba en un momento tan bueno? No debería descartar la envidia y la intranquilidad, nuestro tercer y cuarto apellido, como motivos de algunas de las reacciones negativas para con nosotros, dado que las reacciones de los demás no siempre están influenciadas por el otro sino que pueden surgir espontáneamente de cada uno. Podría ser cierto el pensamiento en el arte de imaginar, pero tal vez esté el azar más cerca de lo cierto. Pasa algo, y es que esta brecha es más profunda que lo que la felicidad me hace ascender, pero también es verdad que, desde abajo, sólo recuerdo cuando estaba volando…