Escrito en el aire está lo que
no deseo ver, dios contra mí mismo, la verdad contra mi pequeñez. Jamás gano
yo, y ¿por qué? No puedo probarte ni tampoco tú a mi; aunque es lo de siempre:
yo anhelando lo de los demás: mi envidia. Y así me pasan los años y cada vez estoy
más cercano a la muerte, viendo mis riquezas repartidas entre los otros. ¿Cómo
se acepta eso? Yo no soy él ni quiero serlo, sólo soy un errático más, un
pecador con ganas de darlo, de hacerlo ver. Me moriré y no podré entregarlo.
Soy uno más... Me enfado con todas las conexiones, con todas las cohesiones,
con la entalpía del universo y de todos los cerebros que me ordenan la vida.
¡Que me dejen soñar! ¡Que me dejen ganarme el titulo de proscrito! Contigo no
puedo enfadarme, madeja de hilo negro, niña de carbón, hija de mayo, porque tú
me retienes tirante frente a la muerte, porque me despiertas y enciendes.
Aunque como siempre sólo soy yo el que disfruta con la mentira...
Es el mundo de un loco, es lo que yo quiero que sea (o lo que quisiera), lo que quiera que sea yo.
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lunes, 10 de marzo de 2014
martes, 3 de julio de 2012
Pero También Hay Noches
Pero también hay noches en las que me permito soñar
despacio, en las que aún confundo oscuridad y brillo porque vienen cogidas de
la mano, y yo las observo de cerca, y me lo permiten. Todavía hay noches en
las que me permito fallar porque ya he conseguido mucho durante el día. Noches
en las que empiezo a soñar durmiendo haciéndolo después de haber soñado
despierto. Puedo verla a ella y no temerla, acariciarla y besarla aún
sintiéndome demasiado humano por ello. Puedo además creer que puedo, algunas
noches. Que hoy lo que ha cambiado es un trabajo hecho, ni tan siquiera un
trabajo bien hecho...
lunes, 25 de junio de 2012
Hay Noches
Hay noches, noches en las que
todo se acaba. Quizás son noches en las que la química del entendimiento se
pudre, se envenena o envejece, para que yo pierda todos mis sueños, para que
vea todos los esfuerzos en vano o insulsos. Hay noches en las que prefiero morir
que vivir. Noches en las que veo todas las presiones demasiado pesadas, todos
los muros muy altos, duros, irrompibles. O bien la química se conjuga para que
no encuentre placer en nada, para que reviente todas las relaciones y todos los
lazos sentimentales, para que rompa con cualquier realidad y para que la
irrealidad se transforme en aburrimiento. Sólo espero que la noche remueva la
química para que el sol traiga un nuevo pensamiento y una nueva esperanza.
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