Muchas noches no me dejo dormir y espero desde el balcón a
que aparezca una luz verde y brillante surcando el cielo, o espero en la cama a
que venga cualquiera a acostarse a mi lado. No me dejo dormir aunque esté
muriendo de sueño, porque así transgredo todo lo impuesto contra lo que
inhumanamente lucho, para sentirme libre, fuerte y único. En esa lucha nace una
de mis enfermedades, que, cuando el cuerpo no resiste, se manifiesta como
náuseas, vértigos, vómitos y mareos. No me siento a gusto siendo fluido,
dejándome llevar por los sitios por donde no quiero ir, pero es difícil romper
la piedra a fuerza de falanges, de puñetazos, y el ímpetu de las aguas
frenéticas que recorren entre esos muros de piedra, me arrastra cegado e impasible
hacia la muerte, sin apenas dejarme apear por semanas, sin dejarme disfrutar
del sabor de un café y del humo que envuelve las palabras que escribo. Hoy lo
tengo, hoy estoy quieto y escribo, pero en toda esa vorágine pienso cuando,
mañana, no pueda despertar al placer de no estar ligado al tiempo, a la norma,
al cuerpo débil, a la enfermedad, a la obligación, a los modales, a la ansiedad
y a la prisa. Muchas veces no me dejo dormir y me mantengo despierto, como
adorando mis propios pensamientos, como si nunca hubiera un mañana para seguir
pensando y escribiendo, porque sé que, tras un ahogo tonto, se acaba la vida.
Es el mundo de un loco, es lo que yo quiero que sea (o lo que quisiera), lo que quiera que sea yo.
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jueves, 2 de mayo de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
Espero Del Futuro
Sí que creo que puedan existir
varias estructuras en el origen, es decir, más de un origen posible, con lo que
las posibilidades aumentan y crecen en diversidad. Pero sobre todo creo en los
locos que proponen cosas nuevas, tanto como hasta romper la línea que separa la
cordura del delirio. Pero estoy triste…lo estoy por tener que dejar a un lado
el pensamiento libre, por tener que dejar de tocarte, de sentir ese placer tan
grato que intento separar de mí pero que es tan yo que separarlo es como
arrancarme un brazo o cortarme el pelo. Y como ves dejo por delante un futuro
abierto: una prótesis o esperar a que crezca largo de nuevo. Pero hoy debo
empezar a olvidarte. Pensar en firme es más complicado hoy que tengo la mente,
el pensamiento, más escindidos. Si me dejo llevar, apretaría el bolígrafo
contra el papel rayando rayas que simularan palabras hasta agotar la tinta,
pero me contengo, porque aún hay futuro. Ninguna piedra grande me hará cambiar
el camino, sólo, quizás, pararme más a menudo para descansar el esguince o la
torcedura. Y cualquier camino es bueno cuando la brújula no falla.
domingo, 14 de octubre de 2012
Días Y Días
Hay días en los que no sirvo. Son
días en los que los ojos no me funcionan a la misma distancia a la que ayer me
funcionaban. Hay días en los que no le mando órdenes a mi brazo y él sale despedido,
incontrolado. Días en los que el corazón se distrae y late en fragmentos de
tiempo con ritmo distinto, también independiente. Y me pregunto qué es lo que
me pasaba en el resto de días en los que estaba de otro modo, amo de mi mismo,
alegre, simpático y abierto a mis errores. Si ayer me podían entender hoy ya
estoy guardando silencio porque me encuentro raro, porque los volveré locos.
Hay días en los que todo es un fuego de artificio y cada color va por su lado.
Pero en todos los días, incluso en el más malo, hay algo, incluso una lágrima,
¿por qué no? Llorar también es de hombres, pues: ¿no es el dolor también de los
hombres? Hay días, como hoy, días malos, en los que no hay idea buena, ni gesto
curioso, ni deseo. Hay días en los que salgo corriendo justo después de caer
dormido, tan profundo tan afuera, tan rápido tan lento. Pero siempre hay algo,
rápido, de un segundo, que hace retornar mi equilibrio: seis grillos y el
silencio negro de fondo, la quietud, una mosca (ya de las últimas)...Tiene que
haber días en los que no se consiga nada y mejor si se es ambicioso,
acostumbrados a cumplir con algo todos los días, días en los que te olvidas un
poco de quién eres: también somos sufridores y el dolor está ahí también, en el
cuerpo. Cuando parece que nada sirve, nada, siempre hay algo que te devuelve la
esperanza: sólo hay que creer en ello, ese es el precio. Siempre fallará algo
pero siempre existe un remedio, sólo hay que buscarlo y darle tiempo.
martes, 3 de julio de 2012
Pero También Hay Noches
Pero también hay noches en las que me permito soñar
despacio, en las que aún confundo oscuridad y brillo porque vienen cogidas de
la mano, y yo las observo de cerca, y me lo permiten. Todavía hay noches en
las que me permito fallar porque ya he conseguido mucho durante el día. Noches
en las que empiezo a soñar durmiendo haciéndolo después de haber soñado
despierto. Puedo verla a ella y no temerla, acariciarla y besarla aún
sintiéndome demasiado humano por ello. Puedo además creer que puedo, algunas
noches. Que hoy lo que ha cambiado es un trabajo hecho, ni tan siquiera un
trabajo bien hecho...
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