Algo funciona bien cuando hay más tiempo para oler que para suspirar, cuando el sol brilla en pequeños cuantos de purpurina, cuando la música se desliza más densa que el aire. Algo funciona bien cuando no importa morir porque lo malo ya ha pasado y el bien y el placer son tan grandes que lo inundan todo. Sí, hermano, la crítica es buena: la soledad no es lo mismo que estar solo. Yo ahora callo y observo, para poder ofrecerme mejor mañana. Estoy tomando fuerza, captando energías de todos los sitios del planeta. Hoy todo se para, y mañana saldremos a las estrellas a seguir buscando...
Es el mundo de un loco, es lo que yo quiero que sea (o lo que quisiera), lo que quiera que sea yo.
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sábado, 8 de junio de 2019
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Espiando Al Vecino
Me puede dar pena verlo tan
así, cubierto de chaquetas de diferentes colores y texturas, sentado frente al
fuego y oliendo a leña quemada y días sin ducha, fumando dos cigarros
diferentes al mismo tiempo, solitario, nadie, ahora recostando la nuca sobre el
respaldo del sillón verde antiguo y estropeado, ahora con los ojos abiertos
mirando al frente fijamente sin prestar atención a nada. Me puede dar pena y
puedo verlo hecho un harapo, preguntándose quizás si va con hache o sin ella
esa palabra que nadie utiliza ya, o pensando en cosas que no se sostienen de
pie o hablando a solas con un enemigo inexistente que le plantea las
diferencias entre ellos. Lo puedo ver temiendo a su propia sombra y a las
extrañas, mirando de soslayo con desconfianza, en el paro, loco y sin saber qué
hacer, o frotando una piedra irregular entre las manos esperando a darle una forma
esférica como si de plastilina se tratara. Puedo verlo oliéndose en la barba la
esencia de las últimas cosas que pasaron por su boca, lamiéndose el bigote y
temiendo por su vida. Y lo veo moviendo los dedos de los pies al compás de una
música triste y de madrugada, en una burbuja de silencio frío, hurgándose la
nariz, rascándose el muslo por detrás, sintiendo que con todo eso está
estimulándose y alargando su vida. Y lo he visto hablando en la calle con
algunas personas: la mujer joven tardó segundos en ignorarlo, después de mirar
desde el suelo a sus ojos e intentar descifrar lo que le decía; la mujer
anciana arrugó más su rostro, apretó los labios hacia dentro y también las
comisuras y las mejillas, subió las hombros para expresar con todo esto su
duda, y miró al suelo. Casi veinte minutos lo soportó algún amigo, similar a
él, vestido con prendas dispares, gafas oscuras y barba larga. Pero es posible
que el otro estuviera más pendiente de su propia locura que de la de su amigo,
porque aquél se frotaba la cara con una mano y miraba a todos sitios
preocupado, menos a su contertulio. Podría darme pena, claro está, por lo
estrambótico de su persona, por ser antisocial, solitario, raro, pero podría
admirarlo por vivir al margen, en su propio margen, ausente de toda obligación
desagradable, libre de toda moda y atadura impuestas, tranquilo y relajado,
quién sabe si inteligente pero lector y escritor, dedicándole tiempo a sus
propios demonios interiores y no dejándolos apartados y sueltos, manteniendo a
poca gente cerca pero sin estar rodeado y solo al mismo tiempo, impulsando la
pregunta y la reflexión en el resto, dueño de sí mismo y pudiendo descansar del
incesable pensamiento...
viernes, 25 de mayo de 2012
Sólo Todos
Hoy los he podido meter a casi
todos en un día, pero no lo podría repetir muchas más veces. Algunos se quejan
porque me olvido de ellos, y es normal, pero es que no puedo recordarlos en su
totalidad todos los días. En días como hoy, días importantes, días con tiempo y
pensamiento, recuerdo momentos, buenos momentos, y son tantos que no los puedo
meter todos en un día. Pero me sobra para darme cuenta que estoy contento, que
estoy agradecido, y que cada vez que grito
somos cientos gritando, que cada vez que me pongo enfermo somos muchos los que enfermamos, que cada vez que quiero me están amando cientos. Y eso
hay que verlo, hay que pensarlo. Ya lo decía el proverbio, que el hombre solo
ni piensa ni progresa, aunque mejor creo que es que el hombre que está
acompañado no es uno sino cientos luchando, y que yo puedo ser solitario pero
nunca estaré solo.
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