Es difícil obtener paciencia cuando ya no queda, cuando se exige una y otra vez y acude durante demasiado tiempo. Busco en esos pozos milagrosos, también en los de las artes, intentando encontrar pequeñas gotas de sustancia fluorescente. Pelear en solitario es más complicado, pelear contra el sistema es casi imposible, pelear contra uno mismo podría ser un error. Aprieta en el vientre, así, como la muerte, y tal vez sólo la idea recia, el ímpetu por cumplir la llamada, la que pocos saben escuchar, sea el camino. Y el camino es arduo, a veces incongruente, y las alternativas pueden no llevar a ningún buen sitio. O tal vez sacar a la luz todas las cartas y sumarlas todas y no sólo tener pendientes las flojas; sumarlas todas: y saber que la vida no era vivir, sino luchar; disfrutar, sino pelear; vencer sino crecer. Quizás un juego demasiado complejo como para que sea de niños, tan grande como para parecer absurdo...
Es el mundo de un loco, es lo que yo quiero que sea (o lo que quisiera), lo que quiera que sea yo.
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viernes, 28 de agosto de 2020
El Juego De Dios
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lunes, 28 de mayo de 2012
Dura Voz De La Conciencia
Este
blanco es el mío. Mi yo. Cada vez más yo. Grito: ¡Tú eres yo! No te lo podrías
creer nunca, pero soy tu voz hablándote en la noche, ahora, cuando lo
necesitas. ¿Qué necesitas? ¡Nunca tendrás lo que necesitas! Si necesitas mucho
no lo tendrás, si necesitas poco no lo tendrás. ¿Qué necesitas? Me da igual.
Nunca te daré tu totalidad, nunca serás completo porque ese es el regalo que
todos ansían. No te premiaré con lo grande, nunca tendrás lo bueno. Sigue
peleando, porque peleando acabarás luchando por lo que buscas sin alcanzar lo
que quieres […] Y se fue.
La dureza de mi inconsciente queda
agazapada o dormida, pero sigue latente, despierta. Cada nuevo amanecer, desde
que decidí ser un poco más adulto, está más presente, se hace más superficial,
es más vívida. Y empiezo a ver la derrota, la pérdida, en una guerra en la que
nunca quise jugar pero que me envuelve el cuello, invisible, y que ahora
empieza a asfixiar. Decidí intentar no necesitar en lugar de ganar, para no
perder.
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