Es difícil obtener paciencia cuando ya no queda, cuando se exige una y otra vez y acude durante demasiado tiempo. Busco en esos pozos milagrosos, también en los de las artes, intentando encontrar pequeñas gotas de sustancia fluorescente. Pelear en solitario es más complicado, pelear contra el sistema es casi imposible, pelear contra uno mismo podría ser un error. Aprieta en el vientre, así, como la muerte, y tal vez sólo la idea recia, el ímpetu por cumplir la llamada, la que pocos saben escuchar, sea el camino. Y el camino es arduo, a veces incongruente, y las alternativas pueden no llevar a ningún buen sitio. O tal vez sacar a la luz todas las cartas y sumarlas todas y no sólo tener pendientes las flojas; sumarlas todas: y saber que la vida no era vivir, sino luchar; disfrutar, sino pelear; vencer sino crecer. Quizás un juego demasiado complejo como para que sea de niños, tan grande como para parecer absurdo...
Es el mundo de un loco, es lo que yo quiero que sea (o lo que quisiera), lo que quiera que sea yo.
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viernes, 28 de agosto de 2020
El Juego De Dios
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martes, 7 de agosto de 2012
Como Humo
Sigo caminando en la
sutil línea negra de tus ojos, sigo viéndolo todo amplificado, grande y lento.
Nada ha cambiado desde que empezó el perenne diálogo interior conmigo mismo, hace
ya bastantes años. Sigo creyendo, sigo pensando que las palabras pueden cambiar
vidas, incluso despertar a los muertos y más todavía cuando el papel es
tremendamente fino, de fumar, y la tinta tan espesa que se corre con los dedos
y queda en ellos durante días. Sigo esperando aunque nada haya cambiado y tú
sólo pienses en tu futuro y no en el nuestro, aunque hayas olvidado mi nombre,
mis gestos callados o mi calor estirándose invisible hasta tu cuello. Tú
representas mi añoranza, mi deseo de convertirlo todo en realidad desde el
pensamiento, desde el sueño del niño con los ojos cerrados hacia lo adulto, del
adulto que, siéndolo, corre más deprisa que el tiempo para nunca llegar a
serlo. Pero eres más real en lo que pienso que con el cuerpo, que cuando voy a
abrazarte, cuando te leo, te desvanecen mis abrazos y mis palabras, como humo.
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