Es difícil obtener paciencia cuando ya no queda, cuando se exige una y otra vez y acude durante demasiado tiempo. Busco en esos pozos milagrosos, también en los de las artes, intentando encontrar pequeñas gotas de sustancia fluorescente. Pelear en solitario es más complicado, pelear contra el sistema es casi imposible, pelear contra uno mismo podría ser un error. Aprieta en el vientre, así, como la muerte, y tal vez sólo la idea recia, el ímpetu por cumplir la llamada, la que pocos saben escuchar, sea el camino. Y el camino es arduo, a veces incongruente, y las alternativas pueden no llevar a ningún buen sitio. O tal vez sacar a la luz todas las cartas y sumarlas todas y no sólo tener pendientes las flojas; sumarlas todas: y saber que la vida no era vivir, sino luchar; disfrutar, sino pelear; vencer sino crecer. Quizás un juego demasiado complejo como para que sea de niños, tan grande como para parecer absurdo...
Es el mundo de un loco, es lo que yo quiero que sea (o lo que quisiera), lo que quiera que sea yo.
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viernes, 28 de agosto de 2020
El Juego De Dios
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Preguntas
domingo, 7 de junio de 2015
El Ascenso A La Montaña
Quisiera ser infinito ahora que
las voces anuncian el fin, ahora que siento a dios tan cerca. Soy un fuego
ardiendo en un deseo de un recuerdo, mil deseos. Peleo contra mí mismo por algo
de fuera, cosa que hace tiempo que no sucedía; y estoy contento porque eres tú,
mi simple complejo, mi dolor, mi reto, mi fin. Has sido y no te lo he dicho,
eres tú y temo decírtelo, eres tú y te lo debo, por arder en tu siempre con mi
ahora. Ahora, que lato arrítmico y loco y borracho, es cuanto más vale y es
cuando peor lo digo, porque sólo se hablar de lo mismo, mi tremendo discurso de
magias y laberintos. No te digo gracias, te digo dale, trepa, sube, sufre,
siente, sueña. Qué de mierda son las palabras cuando deben decir la verdad,
alabar un nombre que no es el mío, abrir otros ojos, resistir otro corazón,
besar tus labios. Me voy contigo con todo, con el pensamiento cuando no estás,
con el cuerpo cuando no estás, con todo cuando no estás. Quisiera decírtelo sin
decirlo, tan en silencio, bajito, y te espero tras cada sombra que me creo,
tras cada momento que vivo, en todas las cosas que vivo. Me pierdo entre mis
miedos, entre mis drogas, ante mis muros que te enfrían y alejan; pero soy
también un fuerte pequeño, un duendecillo guerrero, un silencio, el nuestro. No
se hacerlo, ya lo sabes, vas deprisa, yo lo entiendo, subiste arriba tantas
veces que ya no es ilusión sino recuerdo. Aquí debajo queda mineral y escoria,
quizás debamos seguir distinguiendo...
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