No se en qué esquina del cerebro meterlo para que no duela
ahora que ya no vengo por este Bar De Las Palabras a vomitarlo. Soy más mayor y
más místico, y comprendo y respiro y espero. Duele menos pero es real como el
dolor y más real que dios. Es por el pensamiento obsesivo que devora tanto para
lo que es verdad como para lo que es mentira; y es tal vez la verdad lo que más
me perfora porque no puede cambiarse, no puedo cambiarte y sólo puedo cambiar
yo. Contra tus verdades no hay guerras vencibles y no quiero mentirme. Temo tus
vuelos y tus vuelcos, los de ayer, los de mañana, porque no tengo hormigón ni
acero, porque tardo años en ascender al aire, porque mis recuerdos están hechos
de piel de recién nacido. Hay guerra y no disparo. Viene conmigo pero a mi lado,
no dentro, porque estoy creciendo, y aunque miro de soslayo algún día miraré al
centro y espero entonces tener más de dos maneras de verlo...
Es el mundo de un loco, es lo que yo quiero que sea (o lo que quisiera), lo que quiera que sea yo.
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sábado, 24 de septiembre de 2016
viernes, 7 de marzo de 2014
Dentro De Troya
Territorio hostil de miel,
poesías y mierdas, corderos por lobos, pasteles de clavos, oídos perforados,
sonrisas sardónicas, y un final que te devuelve al principio. Troya, la ciudad
de aquí al lado que nadie que no estuvo podría imaginar: una ciudad de cuervos,
de pocos amigos, sin ilusión, de obstáculos. Y en el mismo saco se mezclan
colmillos y diamantes que lucen en los cuellos de gigantes dioses vacíos que se
ríen de todo. Yo soy el grano de la avalancha de arena, polvo de nicotina y
hueso, el arlequín desnudo, el hazmerreír del mundo. Yo soy el que pierde y
además voy contra mí mismo. En esta ciudad tragicómica la realidad muere y es
más real la falsa abstracción, o muere lo real para que vivamos en las ideas o
más bien nos alejamos de lo real para que no duela: así me lo creo yo. El
tiempo aquí es sólo un grado y parece que la bondad no se trabaja sino que se
otorga en aparente premio. No merece la pena correr porque uno así retrocede, y
no hay que prestar mucha atención a los zapatos. Se critica la locura y no se
recompensa el esfuerzo, y uno acaba muriendo de tedio o de nervio. Un
intrincado “no sé” que pasa volando, un cambio repentino por la fervorosa
espera, un condenado absurdo que está acabando con mis fuerzas. No importa
decirlo cuando nadie está a la escucha...
domingo, 28 de julio de 2013
Escupitajo De Fuego
Cada
año una vez la piedra se convierte en hombre y siente. Se sienta en un banco,
abre su botella y piensa, y se pone a escribir. Por una vez llora el dolor de
compartir lo que no puede y lo que no quiere, y se deja llevar por los rugosos,
escarpados y accidentados caminos del amor. Por una vez abre el cerrojo y,
aunque comprende siempre, intenta no comprender la otra versión, el otro lado.
Y siente que todos los roces son eléctricos, que todos los contactos son
venenos, que todos los gestos son disparos. Por una vez el muro abajo, la
armadura abierta y el yelmo al suelo. Una vez al año descansa de la lucha y se
declara vencido en la guerra suya contra sí mismo, cambiando el pensamiento de
acero por el de burbujas de aceite flotando en líquido denso y lento. Son
momentos de no quiero, de es verdad lo malo que pienso, de guardo en una caja
el polvo de magia, la erección del bello, la caricia, los besos. Aunque más de
una vez al año le quema en la piel de cuero el escupitajo de fuego del miedo…
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