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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Punzada De Tiempo


Impasible, como roca pesada en el agua, pasa a través de mí y marca a fuego bajo mis costillas, alarma mi corazón y mis sentidos, me provoca miedo y ganas de llorar. Así soy más débil y así más lo muestro. Me aíslo para perder menos, para respirar más tranquilo, aunque como pez sin razón me muerdo mi propia cabeza. Pocos quisimos complacer al enfermo, pocos vemos el fin tan pronto, pocos nacimos ya perdiendo. Pero todavía quedan nuevos conocimientos, nuevas maneras de entender el camino, aunque esté cubierto de hierbas secas, feas y muertas. Habrá que hacer como el legendario, aceptar los impedimentos, salir al bosque, rodearse de aliados, cargar las armas y pelear por la corta vida que nos queda.

viernes, 26 de julio de 2013

Vibraciones

Todo está quieto. El mundo está quieto. Incluso mi abuelo el río, por moverse siempre igual, está quieto. Las cosas permanecen cadentes a lo largo del tiempo, si no fuera por ti, que te sientas a esperarme junto al río, sobre la roca lisa, secándote el sol que hay en tu piel, pensando cuánto más tardaré en llegar. Pero yo me muevo rápido, alterando la vibración tranquila del pueblo drogado, y muevo el puente y las hojas de los árboles con los ojos cuando te observo, distraída, allá a lo lejos, pensando en cuánto más tardaré en llegar. Ya llego, ahora lento, pausado, fundido con el viento, contigo, con el respirar continuo del abuelo río, triste por sentirme pequeño y amo de lo que muevo, pequeño por no poder mover con arte todo el arte que recibo. Pero eres tú, bueno, es nuestro abrazo, tu suspiro distraído para que no descubra el vibrar de tu sexo, de tu sexo cálido y latiente, todo el mensaje contenido en tu silencio, en tus miradas, lo que hace que se mueva con un brillo mágico de verano, que mueve los miles de años de vida que tiene esto que nos envuelve, esto que tenemos.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Del Final De Los Tiempos


...porque soy el Mesías
y lo que sueño acontece
mientras duermo.
Porque sueño galaxias
y las estrellas hablan
por mi boca
sin gastarse mi aliento.
Porque soy el viento
si muevo las manos
y huracanes de lluvia
en mis lamentos.
Porque soy yo, tú y todos
al mismo tiempo:
porque si lloro, lloras
y si lloras
siento tu sufrimiento.
Estamos a la vez
en el mismo espacio
y en el mismo tiempo,
pero yo ya he pasado
ya he vuelto
y sigo existiendo.
Todo acabará cuando tú quieras
pero cuando yo quiero.
Seguimos viviendo:
tú porque pronuncias
y yo porque soy
la sutil esencia del sonido
de todas las palabras que anuncias,
y más allá del silencio
        porque todas pasan por mí
        y todos los siento.
Estaré en las ventanas
crujiendo las bisagras,
en el chispazo de la luz
cuando la oscuridad sobrevenga,
en los recovecos de los gritos
entonces ya sin dueño,
en las emes de las muertes
en las oes de los ojos muriendo
en los ayes de arrepentimiento
en las efes de los fuegos,
de los fines,
del final de los tiempos...

martes, 7 de agosto de 2012

Como Humo


Sigo caminando en la sutil línea negra de tus ojos, sigo viéndolo todo amplificado, grande y lento. Nada ha cambiado desde que empezó el perenne diálogo interior conmigo mismo, hace ya bastantes años. Sigo creyendo, sigo pensando que las palabras pueden cambiar vidas, incluso despertar a los muertos y más todavía cuando el papel es tremendamente fino, de fumar, y la tinta tan espesa que se corre con los dedos y queda en ellos durante días. Sigo esperando aunque nada haya cambiado y tú sólo pienses en tu futuro y no en el nuestro, aunque hayas olvidado mi nombre, mis gestos callados o mi calor estirándose invisible hasta tu cuello. Tú representas mi añoranza, mi deseo de convertirlo todo en realidad desde el pensamiento, desde el sueño del niño con los ojos cerrados hacia lo adulto, del adulto que, siéndolo, corre más deprisa que el tiempo para nunca llegar a serlo. Pero eres más real en lo que pienso que con el cuerpo, que cuando voy a abrazarte, cuando te leo, te desvanecen mis abrazos y mis palabras, como humo.

martes, 22 de mayo de 2012

La Sociedad Del Bienestar O El Mundo Desarrollado


Se instaló en mi vida como un virus, invisible, irremediable, y como un virus se quedó acantonado en mí y no lo puedo deshacer. No me puedo deshacer del calor que me abraza, ni tampoco del abrazo necesitado, ni de las palabras, de las plantas y su savia mágica, ni de la electrónica viciosa, ni de la seguridad. La sociedad del bienestar es una rueda y no se puede vivir en ella sin trabajarse lo ganado. Es una rueda: no puedo rodar sin ser una rata, no puedo ser un rey que rueda. No puedo vivir a gusto sin crítica, no puedo vivir sólo con placer sin daño. Es un arma de doble filo, es un hijo querido, pero es la responsabilidad de un hijo. No existen mundos paralelos, planetas para utópicos, mi tierra soñada; espacios para débiles que no tienen por qué expresarlo, poblaciones para inconformistas con toda la libertad para escribirlo en las paredes, lugares que no midan tiempo. Si mi bienestar es solitario me tratarán como a un loco, y si es compartido se quebrará por algo que no está escrito: si me caigo, te caerás conmigo. Mientras disfruto de mis premios, tantas veces fruto del trabajo de mis cercanos, miro de soslayo por el miedo a ser robado, unas veces por desconocidos y otras veces por los míos. En este mundo desarrollado, bien y mal, placer y dolor, premio y trabajo, sonrisas y lágrimas, amor y odio, vienen cogidos de la mano.

domingo, 20 de mayo de 2012

Fue Un Tiempo Distinto


Son tantas cosas las que debería recordar, y en las que pensar, que me extraña que no tenga un bulto en el cerebro por el peso que tienen todas juntas. Son tantas que no caben en un escrito, y, más o menos evidentemente, porque son muchos. No sé. Prefiero olvidarlo todo en bloque que no llorar la pérdida de cada uno de ellos por separado, porque no podría con el sufrimiento. Querría no buscar ninguna excusa o ninguna explicación, aunque en lo más profundo sienta que deba hacerlo. ¿Por qué dejas a tu pareja después de siete años? A mí también me cuesta resumirlo todo. A parte, curiosamente, hay quien reconoce el peso del siete como número. Podría también trabajar durante algunos días, unos veinte o un mes, para guardar cada letra, cada palabra, cada instante, pero no sé…prefiero lanzar mi propia bomba atómica y respirar el aire polvoriento, y añadir, lacónico, que fue un tiempo distinto.