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viernes, 16 de mayo de 2014

Primum Non Nocere


A mí, que soy más bien poco, y que me siento demasiado pequeño, a mí, que por cada día que pasa muero dos o tres, me pides que devuelva la vida al muerto o que me enfrente a dios; yo, que cada hora que nos deja creo menos en la guerra y menos en las personas, y menos en mí mismo, debo meterme en una guerra que no sé dónde empieza ni dónde acaba, aunque algunos, como los soñadores, se empeñen en ponerle nombre...no sé, no sé...ahora amigo no es más difícil porque sigo muriendo solo y conmigo no viene nadie: lo primero era no hacer daño, y matar y morir es el mayor de los daños. Aunque hay algo que no ha cambiado y es que amo más la locura, tanto hasta la incongruencia, porque encuentro la paz en lo que el ignorante conoce como anarquía, o en lo que el sabio llama descanso del alma, allí donde no llega el dinero, las voces o las críticas: demasiado lejos, tanto que no existe ese lugar. No nos empeñemos en buscar porque muchas veces no existe.

domingo, 4 de agosto de 2013

Tristemente Enamorados


El rumor del pueblo, las campanas de la muerte, los niños que me hacen más viejo y mi jodida enfermedad. No recibo lo que espero porque encuentro más de lo que existe: sueño y me miento. Soy buena persona y quizás no deba más que ser en tantos momentos. Espero porque quiero, porque necesito, porque siento. Y el amor rojo se convierte en bilis negra si no lo expulso; y quizás mañana alguien lo entienda. El delirio por la soledad, yo lo huelo, amigo, y me apiado, pero lucho (por ambos): apagando la tele, regalando mi alma a cualquiera que pasa y me pregunta, saliendo a caminar, llorando el miedo, sufriendo, tan mejor que no hacer nada. Se trata de aceptar que estamos muriendo, pero que hasta el último de los dí­as quedan caminatas por carreteras oscuras, caminar de chanclas y pies femeninos, cervezas y canciones, aprendizajes, cenas, filosofía, vida a fin de cuentas. La vida es un camino hacia la muerte, pero podemos vivir muertos o equivocarnos y vivir medio despiertos, medio felices y algunos dí­as, espero que pocos, tristemente enamorados.