Me equivoqué tanto que nunca antes me
había parado a reconocerlo; y hoy, con todo el tiempo de por medio, me he
atrevido a contarlo. Me equivoqué tanto que me lancé despedido de allí a otra
calle, de esa otra a otra; de esa ciudad a otra y a otra, y nunca me atreví a
volver. Pensé mucho en mis errores y sólo en los míos, de eso no tuve ninguna
vergüenza. Es extraño mi mundo, impugnitivo, aunque no menos extraño que el de
otros. Caí preso de lo absurdo de una pasión, y hoy me arrepiento viéndolo
desde lejos. Y mantengo otras no menos dañinas y absurdas. Dejé de ser yo, con
mi propia razón perversa, mi seriedad, mis palabras finas como dagas, mi
artesanía. Lo veo desde lejos y temo y pienso en ellos viéndome como un pirado,
ardiente visionario de diamantes en el barro. Y aunque me hace más humano
desearía no haberme equivocado, dejando tantos huecos, tantos flecos, tanto
silencio. Como tantas otras veces, salí perdiendo, tengo dudas de si aprendí
algo, y ahora veo a mis contrarios viajando, juntos, sonriendo, como los ve
siempre el solitario.
Es el mundo de un loco, es lo que yo quiero que sea (o lo que quisiera), lo que quiera que sea yo.
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miércoles, 4 de marzo de 2015
viernes, 18 de mayo de 2012
Los Tiempos Se Han Calmado
Me puedo ver atrás en el
tiempo, distinto, enfermo, la piel sobre el hueso y el rudo pelo largo en todos
sitios. Me veo y me doy miedo. Me descubro ausente, desubicado, extranjero en
mi propio pueblo, disperso. Me sorprendo acudiendo allí por inercia, sin saber bien
por qué, arrastrado por invisibles pensamientos inconexos, perdido, loco,
yonqui, necesitado. Me recuerdo así y me da vergüenza, aislado, mirando la
belleza de las flores, creyéndome cercano a ellas, sin percatarme de la mugre
de mi esencia. Fui rechazado por más cosas, aunque no me di cuenta; eché la
culpa hacia afuera porque dentro ya no quedaba nada que destrozar. Ahora me doy
cuenta y me entra vergüenza. Algo de aquel animal se guardó profundo y en la
superficie ya hay un pelo esquilado, un aroma de campo silvestre agradable y
una piel tersa y oscura por las horas de sol y día. Algo del animal queda
dentro porque grita y recuerda los malos tiempos, ahora que los tiempos se han
calmado.
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