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martes, 31 de marzo de 2015

Piedra Y Sensibilidad


Lo que soy cuando no estoy contigo es algo que no sabes. Soy un enfermo esperando, un creativo quieto encendiendo muertes, un aroma antiguo de cerveza y sudor de muchos años, algo que puedes imaginar, lo que tengo. No vences a mis miedos, por eso me voy a pintar la canción del solitario, la que todos admiramos pero la que se olvida. Tantos tambores ignorados, es como la música del inteligente que golpea en nuestras sienes, como acariciar con fragilidad los pelos del violín, piedra y sensibilidad. Lo que soy cuando no estás siempre será mejor, sin llanto, sin esperanzas para nadie, una pelea, un golpe en tu nariz que sangra sin dolor, que te hace pensar. Nada y todo. Luego están los fondos, los segundos planos, los que nunca cenan o los que comen cuando el hambre es relativa, los que hablan sin decir o hablan de costado, que parecen quedar cuando todos han muerto o los que quedan cuando todos se han ido. Nunca sirve nada bueno, ni el trabajo, ni la pelea, para quedarse a tu lado, sólo sirve mi guía torcida que acaba tanto antes que los raíles del otro; una admiración y un respeto. Si tengo que ser sparring que sea porque quiero con el cerebro y no con las entrañas; aunque así mis entrañas habrían muerto. Si tengo que seguir que sea por mí mismo, mago del hilo fino encendido, tirando del mazo suelto del otro lado. Si me queda poco por seguir que sea siguiendo a tu estela de vapor de playa elegida por mi...

jueves, 20 de noviembre de 2014

Y El Muerto Respira


Me han echado del grupo de fumadores; ya no me aceptan [...] Y rechazo cualquier postura; estoy inquieto porque quiero decir que no hacen falta grandes disertaciones, sino profundas historias dichas con escuetas y precisas palabras. Luego pienso que hay mucho que decir cuando empiezo a escucharme, y me suelto, y fumo, porque así suben pulsos al cerebro, los que nadie ve pero los que todos sienten. Yo los escribo del mismo modo que lamo tus senos y sólo a mí a pan me saben: jardín de sabores. Y luego escribo porque pienso en las grandes figuras escritoras y se me caen los anteojos al suelo, por torpes manos las mías que tiemblan, como la voz, como el pensamiento cuando recuerdo a las grandes figuras del texto. El silencio es de nuevo el arte, rápido, como el buen sexo, infantil, de llanto, eterno, de risa fácil y sincera oculta tras el gesto moderno, elocuente, estudiado. Paz. [...] No causa la oscuridad en el adulto miedo, sino desconocimiento y derrota por pensar que queda poca vista; pero es por eso que el adulto ve poco: porque no quiere ver que aún sigue teniendo miedo. Miedo a crecer y a no ver lo poco que hay en todo y que en cada momento algo se convierte en todo aunque mañana sea pequeño. Amor, claro, no me gusta cazar mariposas cuando su fin es vivir su máximo albedrío. Y de repente, cuando las cosas vuelven a tener sentido, se me pronuncia una voz ronca dentro que me espeluzna y me hace callar.

viernes, 22 de febrero de 2013

A Querer Serlo


Un acto poético o más bien un gesto loco es anticiparse al tiempo, al problema, y venir al lugar físico y tocar las paredes hasta cambiar su temperatura; o establecer un primer contacto con el aire, con el metal de una puerta o con la madera de un banco. Todo es más yo cuanto más tiempo he dedicado a estar con ello. Es un gesto loco buscar las posibles escapatorias ante una huida, esos caminos, o medir temperaturas externas con el cuerpo para saber cómo abrigarlo mañana, o captar los ecos del espacio  para que no sean sorpresa sino conocidos, para no temer. O sentir la rugosidad o finura del suelo, a las personas que pudieron o que lo están chafando. Es loco, sí, eso hace el miedo, o hacerme preferir ser de piedra o mármol para no tener que hablar, pensar, responder o acertar, o hacerme sentir tan pequeño como para no poder dormir ni como feto, congelado, abstemio. Ahora tengo que aprender a ser mayor, después de aprender a querer serlo…

viernes, 17 de agosto de 2012

La Realidad Cambiante

Es la realidad la que impacta en esta burbuja de sueños que me envuelve, escapándose los colores de mis sentimientos libres transformados en preguntas incomprensibles e inasibles. Es tu realidad cambiante veloz, tu cielo en el suelo, tu suelo en el cielo, mis no sé, los que hacen perder los matices de mis posibles aunque lejanamente infinitos. Pero soy yo y soy como el mercurio por el miedo, escurridizo e incomprensible, tan rápido en la mente que no es ni mío el pensamiento sino una estructura aprendida y establecida por el daño. Es tan así que prefiero seguir el camino lento y fatigoso de llegar a poco mejor que a nada, esperando, sin olvidarme iluso, tu luz tenue a lo lejos borrada por el camino, viéndola fulgurante ardiendo de cerca ausente de dudas y sin juegos de palabras por medio.

domingo, 8 de julio de 2012

Tengo Miedo


Estaba cerca. Podía sentir su calor abrasador. Yo era fino como el papel de fumar, papel de arroz, de cebolla, casi transparente. Si me acercaba más sabía que iba a arder en segundos. Pensaba en ellas y las sentía poderosas, semejantes pero distantes. Me daban miedo, tanto como para callar, como para no decir nada y contemplarlas con respeto, aunque desde cerca. Yo también soy humano, pero otro humano distinto: no poseo, no tengo, no desprendo, no pretendo, no me creo, no trasciendo, no vuelo. Es el miedo el que me hace pequeño y poco, y superarlo lo que me permita calmar la mirada, serenar el espíritu y sentirme fuerte y hecho. Pero la verdad es que las veo y me dan miedo. No hay palabra elocuente, ni idea diferente y curiosa, ni gesto mágico y electrizante, ni poder, ni protección, ni posibilidad. Parece que no me hierve la sangre, que se mantiene helada, parada, expectante; ya me lo dice quien se atreve a pensarme y expresarlo, aunque no se lo ponga fácil. Yo me excuso en el futuro, en otros tiempos mejores y más positivos, en el dinero que me otorgue capacidades, en la idea de verme más alto, aunque quizás vuelva de nuevo, entonces, en la falsedad de ese sueño futuro, la verdad de mi presente: estaba cerca y no supe qué decir, estuve bloqueado, ausente, miedoso, torpe...lo que soy: demasiado pequeño, tan vacío, para no poder compartir.

viernes, 18 de mayo de 2012

Los Tiempos Se Han Calmado


Me puedo ver atrás en el tiempo, distinto, enfermo, la piel sobre el hueso y el rudo pelo largo en todos sitios. Me veo y me doy miedo. Me descubro ausente, desubicado, extranjero en mi propio pueblo, disperso. Me sorprendo acudiendo allí por inercia, sin saber bien por qué, arrastrado por invisibles pensamientos inconexos, perdido, loco, yonqui, necesitado. Me recuerdo así y me da vergüenza, aislado, mirando la belleza de las flores, creyéndome cercano a ellas, sin percatarme de la mugre de mi esencia. Fui rechazado por más cosas, aunque no me di cuenta; eché la culpa hacia afuera porque dentro ya no quedaba nada que destrozar. Ahora me doy cuenta y me entra vergüenza. Algo de aquel animal se guardó profundo y en la superficie ya hay un pelo esquilado, un aroma de campo silvestre agradable y una piel tersa y oscura por las horas de sol y día. Algo del animal queda dentro porque grita y recuerda los malos tiempos, ahora que los tiempos se han calmado.

jueves, 17 de mayo de 2012

El Miedo, De Nuevo


Y "es" el miedo de nuevo, porque relaciono con el pensamiento del miedo, que es irrazonable, perturbador, perfeccionista. Contrapunto son la mayorí­a, la calma, la ilusión infantil y el sueño, que, casi siempre, me siguen venciendo. Aunque si escucho hoy en el silencio, el aire puede ser chispa o chispa también el grillo y mi respiración la de otro, o si pienso en el silencio, la montaña oscura puede ser el cobijo del asesino o un simple lugar tranquilo.