Lo que soy cuando no estoy contigo es algo que no sabes. Soy un enfermo
esperando, un creativo quieto encendiendo muertes, un aroma antiguo de cerveza
y sudor de muchos años, algo que puedes imaginar, lo que tengo. No vences a mis
miedos, por eso me voy a pintar la canción del solitario, la que todos
admiramos pero la que se olvida. Tantos tambores ignorados, es como la música
del inteligente que golpea en nuestras sienes, como acariciar con fragilidad
los pelos del violín, piedra y sensibilidad. Lo que soy cuando no estás siempre
será mejor, sin llanto, sin esperanzas para nadie, una pelea, un golpe en tu
nariz que sangra sin dolor, que te hace pensar. Nada y todo. Luego están los
fondos, los segundos planos, los que nunca cenan o los que comen cuando el hambre
es relativa, los que hablan sin decir o hablan de costado, que parecen quedar
cuando todos han muerto o los que quedan cuando todos se han ido. Nunca sirve
nada bueno, ni el trabajo, ni la pelea, para quedarse a tu lado, sólo sirve mi
guía torcida que acaba tanto antes que los raíles del otro; una admiración y un
respeto. Si tengo que ser sparring que sea porque quiero con el cerebro y no
con las entrañas; aunque así mis entrañas habrían muerto. Si tengo que seguir
que sea por mí mismo, mago del hilo fino encendido, tirando del mazo suelto del
otro lado. Si me queda poco por seguir que sea siguiendo a tu estela de vapor
de playa elegida por mi...
Es el mundo de un loco, es lo que yo quiero que sea (o lo que quisiera), lo que quiera que sea yo.
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martes, 31 de marzo de 2015
jueves, 20 de noviembre de 2014
Y El Muerto Respira
Me han echado del grupo de
fumadores; ya no me aceptan [...] Y rechazo cualquier postura; estoy inquieto
porque quiero decir que no hacen falta grandes disertaciones, sino profundas
historias dichas con escuetas y precisas palabras. Luego pienso que hay mucho
que decir cuando empiezo a escucharme, y me suelto, y fumo, porque así suben
pulsos al cerebro, los que nadie ve pero los que todos sienten. Yo los escribo
del mismo modo que lamo tus senos y sólo a mí a pan me saben: jardín de
sabores. Y luego escribo porque pienso en las grandes figuras escritoras y se
me caen los anteojos al suelo, por torpes manos las mías que tiemblan, como la
voz, como el pensamiento cuando recuerdo a las grandes figuras del texto. El
silencio es de nuevo el arte, rápido, como el buen sexo, infantil, de llanto,
eterno, de risa fácil y sincera oculta tras el gesto moderno, elocuente,
estudiado. Paz. [...] No causa la oscuridad en el adulto miedo, sino
desconocimiento y derrota por pensar que queda poca vista; pero es por eso que
el adulto ve poco: porque no quiere ver que aún sigue teniendo miedo. Miedo a
crecer y a no ver lo poco que hay en todo y que en cada momento algo se
convierte en todo aunque mañana sea pequeño. Amor, claro, no me gusta cazar
mariposas cuando su fin es vivir su máximo albedrío. Y de repente, cuando las
cosas vuelven a tener sentido, se me pronuncia una voz ronca dentro que me
espeluzna y me hace callar.
viernes, 22 de febrero de 2013
A Querer Serlo
Un acto poético o más bien un
gesto loco es anticiparse al tiempo, al problema, y venir al lugar físico y
tocar las paredes hasta cambiar su temperatura; o establecer un primer contacto
con el aire, con el metal de una puerta o con la madera de un banco. Todo es
más yo cuanto más tiempo he dedicado a estar con ello. Es un gesto loco buscar
las posibles escapatorias ante una huida, esos caminos, o medir temperaturas
externas con el cuerpo para saber cómo abrigarlo mañana, o captar los ecos del
espacio para que no sean sorpresa sino
conocidos, para no temer. O sentir la rugosidad o finura del suelo, a las
personas que pudieron o que lo están chafando. Es loco, sí, eso hace el miedo,
o hacerme preferir ser de piedra o mármol para no tener que hablar, pensar,
responder o acertar, o hacerme sentir tan pequeño como para no poder dormir ni
como feto, congelado, abstemio. Ahora tengo que aprender a ser mayor, después
de aprender a querer serlo…
viernes, 17 de agosto de 2012
La Realidad Cambiante
Es la realidad la que impacta en esta burbuja de sueños que me envuelve,
escapándose los colores de mis sentimientos libres transformados en preguntas
incomprensibles e inasibles. Es tu realidad cambiante veloz, tu cielo en el
suelo, tu suelo en el cielo, mis no sé, los que hacen perder los matices de mis
posibles aunque lejanamente infinitos. Pero soy yo y soy como el mercurio por
el miedo, escurridizo e incomprensible, tan rápido en la mente que no es ni mío
el pensamiento sino una estructura aprendida y establecida por el daño. Es tan
así que prefiero seguir el camino lento y fatigoso de llegar a poco mejor que a
nada, esperando, sin olvidarme iluso, tu luz tenue a lo lejos borrada por el
camino, viéndola fulgurante ardiendo de cerca ausente de dudas y sin juegos de
palabras por medio.
domingo, 8 de julio de 2012
Tengo Miedo
Estaba cerca. Podía sentir su
calor abrasador. Yo era fino como el papel de fumar, papel de arroz, de
cebolla, casi transparente. Si me acercaba más sabía que iba a arder en
segundos. Pensaba en ellas y las sentía poderosas, semejantes pero distantes.
Me daban miedo, tanto como para callar, como para no decir nada y contemplarlas
con respeto, aunque desde cerca. Yo también soy humano, pero otro humano
distinto: no poseo, no tengo, no desprendo, no pretendo, no me creo, no
trasciendo, no vuelo. Es el miedo el que me hace pequeño y poco, y superarlo lo
que me permita calmar la mirada, serenar el espíritu y sentirme fuerte y hecho.
Pero la verdad es que las veo y me dan miedo. No hay palabra elocuente, ni idea
diferente y curiosa, ni gesto mágico y electrizante, ni poder, ni protección,
ni posibilidad. Parece que no me hierve la sangre, que se mantiene helada,
parada, expectante; ya me lo dice quien se atreve a pensarme y expresarlo,
aunque no se lo ponga fácil. Yo me excuso en el futuro, en otros tiempos
mejores y más positivos, en el dinero que me otorgue capacidades, en la idea de
verme más alto, aunque quizás vuelva de nuevo, entonces, en la falsedad de ese
sueño futuro, la verdad de mi presente: estaba cerca y no supe qué decir,
estuve bloqueado, ausente, miedoso, torpe...lo que soy: demasiado pequeño, tan
vacío, para no poder compartir.
viernes, 18 de mayo de 2012
Los Tiempos Se Han Calmado
Me puedo ver atrás en el
tiempo, distinto, enfermo, la piel sobre el hueso y el rudo pelo largo en todos
sitios. Me veo y me doy miedo. Me descubro ausente, desubicado, extranjero en
mi propio pueblo, disperso. Me sorprendo acudiendo allí por inercia, sin saber bien
por qué, arrastrado por invisibles pensamientos inconexos, perdido, loco,
yonqui, necesitado. Me recuerdo así y me da vergüenza, aislado, mirando la
belleza de las flores, creyéndome cercano a ellas, sin percatarme de la mugre
de mi esencia. Fui rechazado por más cosas, aunque no me di cuenta; eché la
culpa hacia afuera porque dentro ya no quedaba nada que destrozar. Ahora me doy
cuenta y me entra vergüenza. Algo de aquel animal se guardó profundo y en la
superficie ya hay un pelo esquilado, un aroma de campo silvestre agradable y
una piel tersa y oscura por las horas de sol y día. Algo del animal queda
dentro porque grita y recuerda los malos tiempos, ahora que los tiempos se han
calmado.
jueves, 17 de mayo de 2012
El Miedo, De Nuevo
Y
"es" el miedo de nuevo, porque relaciono con el pensamiento del
miedo, que es irrazonable, perturbador, perfeccionista. Contrapunto son la
mayoría, la calma, la ilusión infantil y el sueño, que, casi siempre, me
siguen venciendo. Aunque si escucho hoy en el silencio, el aire puede ser
chispa o chispa también el grillo y mi respiración la de otro, o si pienso en
el silencio, la montaña oscura puede ser el cobijo del asesino o un simple
lugar tranquilo.
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